domingo, 25 de marzo de 2012

Merluza submarina

Atravieso la puerta y me encuentro flotando en un cosmos titilante.
Ya las placas de plomo que astringían mi espalda y pecho son de algodón.
Mi máscara observa la superficie de la luna en el fondo del océano,
inhalo aire en un embriagado silbido y… ¡aleteo entre la espuma!
Me sumerjo en la silente habitación y paso el cerrojo de mi mundo
y en esa inmersión encuentro la libertad de la ingravidez,
mientras las brillantes escamas se hunden en el abismo oceánico.
¡Giro sobre mi humano eje!, y tardíamente me percato…,
en un acelerado movimiento perpetuo y pulsátil,
la hipnótica perspectiva desconcierta a la razón, ¡al no poder controlar!,   
esas paredes concebidas por los espasmos de la sensibilidad
que maquinan el efecto de habitar en una infinita burbuja de cristal.
Mi mente proyecta sucesivos cantos de mi hermoso pez doncella,
…mi nacida estrella, mi estrella flechada y mi eternal estrella más amada…
La fauna marina merodea entre frágiles y vitales bosques tropicales,
algas salobres y caballitos de fuego sitian el concierto del minuto
sentados en primera fila e inmóviles esperan a la orquesta de Morfeo.
¡Confuso!, me pellizco la mejilla y noto la húmeda cama de arena
en la médula de ese abismo donde sueña la luna fragmentando la nada
y, en el origen de ese vasto lecho, encuentro el amor a colores,
la amante de mis sueños, la pasión de mi aliento, la nodriza de mi ser…
En un estado de pleno deleite visual, llegan vagabundos marinos al palco;
retozan delfines moteados y el pez vela cambia de librea,
mientras en el prado de hierba submarina juegan peces castañuelas
sin remilgo alguno; el pulpo se arrellana en la barrera de coral
y las medusas, en la masa invisible, diseñan el espacio sideral;
entonces satisfago quitarme el peso y nadar al natural
para encontrarme flotando en medio de lo que más quiero:
la beso rodeada de lirios bajo una rama de muérdago… ¡Oh, sueño!
Con mis manos acaricio su negro cabello y lo baño en sal,
su boca es hidromel en tinta de calamar
y sus profundos ojos orbitan en paz.
Mimo su cuello con saliva del mar,
avanzo y avanzo, y sus pechos logro aprisionar.
Los encarcelo entre mis dedos y…
¡gime de pasión!…, ¡suspira en ardor!…, ¡gime de efusión!
Mi lengua recorre el cordón umbilical,
juego en ese hoyo como una lúbrica anguila,
disfrutando de la miel en el sitio sin bordes.
Tortugas marinas, esponjas, cangrejos de mar…,
encuentro olisqueando en esos montes y valles.
Intento compartir el aire regulador con los peces
dando un toque irreal a la abrupta orografía
de esta borrachera submarina
congelada en la sonrisa de un tiburón.
Poemario: "Como un amartelado adéfago"

sábado, 17 de marzo de 2012

Concierto de huidas

No es querer quererte en este concierto de huidas.

Siéntate… ¡no te vayas! Te prometo desgarrar mi ánima y entregártela.

¡No te vayas! Eres los caminos que no he recorrido; eres el verso que no he soñado; eres la razón de estar vivo; eres el beso que dice amor.

¡No te vayas! Eres la compañía de mi silencio; eres el ave que me guía; eres la aventura que colma mis afectos; eres la voz que abriga mi esencia.

¡No te vayas! Haré de tu presencia una delicia de existir; pondré en tu cabello rosas del corazón; correré por tu campo como un niño tremendo…

… ¡Pero no te vayas! Cautivaré el Sol y la Luna para ti; sombrearé en el cielo los te quiero; reconciliaré tus lágrimas con besos de risas.

Te suplico, ¡no te vayas!, o mis heridas penarán en las eviternas paredes.

No me despojes más y devuélveme mis contentos.

Me rabian los días al pensar que olvidaste mi amor en cualquier vil callejón de la vida.

Mi sombra le cuenta al día las historias que vivimos, aquellos golpes de pasión que nos unieron en aquellas frías madrugadas.

… El sol golpeó mi rostro; ¡me hizo despertar!; porque tú sacudiste mi alma; y así corra detrás de ella; jamás podré alcanzarla para consolarla.

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jueves, 8 de marzo de 2012

Dentelladas


Lo siento tanto…, ella sólo tenía esos frágiles cuatro años de edad; era mi amiguita, ¡lo juro! No sé cómo perdí el control, ¡tan sólo me quitó la pelota!, pero mis primitivas neuronas se transformaron en colmillos que se le encajaban salvajemente por la tierna carne y su sangre caliente bullía mi hocico. Cuando ya no existía ese diminuto rostro, y encontrándome en el mayor éxtasis, sentí una aguja clavarse en mi cuello, mansamente fui perdiendo la noción del tiempo. Ahora he despertado y me encuentro detrás de estos barrotes, inmovilizado, permanezco echado esperando el turno para el sacrificio…

Minificción 100 palabras
Leído en el Programa de Radio La insoportable brevedad del ser
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