lunes, 8 de abril de 2013

Lo que cuentan los versos


She
@Dibujauncorazon
     Sé de vapores que no eran de agua, eran suspiros y soledad
     Sé de urgencias que sonaban junto a un blues
     Sé de promesas que nunca se hicieron
     Sé de historias adentro con frío afuera



Garla Kat
@Garlakat
Sé de poesía lo que me dejó tu abandono
Sé de historias que quedaron en el tintero
Sé de tu recuerdo pesando en mi alma
Sé de versos que murieron contigo



Mujercita
   @Mujercita20    

     Sé de ese beso apasionado que lo das con los ojos cerrados
     Sé de tu sed de amar



Sitnam
@_Divagador  
   Sé de nostalgias que a falta de recuerdos perecieron
   Sé de manos que eran raíces y no supieron sujetarme
   Sé de mis continuos tropiezos por tratar de caminarte
   Sé de silencios donde no pude guardarme



elizabeth...
 @Ceralinilla     
     Sé de mentiras disfrazadas de verdades y verdades disfrazadas 
     de ilusiones 
     Sé de dedos que intentan tapar el sol y terminan en cenizas
     Sé de ausencias que nunca se olvidaron


Ugoadrian
@ugoadrian
  
  Sé de quién….te piensa…
  Sé de esperanzas…que resucitan al tercer día




Azhael
 @AzhaelPonce        
     Sé de esa vida...que quiero vivir contigo
     Sé de lo mucho que amé y de lo poco que fui correspondida
     Sé de promesas incumplidas y de sueños irrealizables
     Sé de palabras que lastimaron más que los golpes


Caballero d hojalata
@RandolphSagara

Sé de ti, de mí, de nosotros
Sé de gritos silenciados en lo más interno
Sé de besos que nunca se dieron



She
@Dibujauncorazon

     Sé de delirios y otros sueños
     Sé de miradas pactadas que nunca asistieron
     Sé de presencias que eran fuentes de agua y otras de letras
     Sé de lenguas que no se hablan



HE VENIDO
@A_Escribirte

  Sé de hechizos que se hicieron latidos en alguna caricia
  Sé de sonrisas que caben en algunas letras



Juanita te ama
   @juanitateama   

     Sé de dos que nunca tuvieron alas, pero igual emprendieron
     vuelo
     Sé que si abro mis manos, mi corazón sigue ahí. Esperando




Atreyu
@zanatealbino
Sé de versos que enmudecieron
Sé de todo menos de lo importante
Sé de para siempres que duraron segundos




Violeta
@DiablaGuardian
     Sé de amores que se hicieron eternos en una caricia
     Sé de minutos que se hicieron eternidades
     Sé de besos que se dieron con la mirada
     Sé de abismos que se llenaron con una sonrisa



Lex Dean
@Lex_J_Dean

Sé de caminos que no llevan a ningún lugar
Sé de abismos que estaban llenos


*meow*
@MiSombraMasAzul


     Sé de tropiezos que se hicieron camino
     Sé de silencios que ya venían rotos



Iñaki
@Dislocado_
Sé de mujeres que tienen miedo de dejarse amar
Sé de escotes que muestran las más bellas letras
Sé de amores que nacieron por un "follow"



Soy la Otra
@La_Otra_


     Sé de besos que dejan sin aliento
     Sé de fríos que queman cómo el fuego



Mauricio
@siemprevoysolo

Sé de deseos que nunca se cumplieron, amor
Sé de besos que nunca encontrarán tus labios, corazón



Lo pienso y lo digo
@Edithsaul


     Sé de música que quiso ser naturaleza...
     Sé de voces que quisieron ser letras...



Marcos Pico
@MarcosIPico

Sé de lunas que ya sin miel se enamoran del sol
Sé de sales que endulzan las bisagras del corazón



She
@Dibujauncorazon


     Sé de musas que eran poetas
     Sé de locuras que no eran tales, llevaban máscara
     Sé de cuerpos sin alma y de almas que buscan ese cuerpo
     Sé que es el fin, ya no sé nada


   

Garla Kat
@Garlakat
  Sé de tu historia y la mía en el recuerdo
  Sé de versos lo que la tristeza me enseñó
  Sé que esto se acabó


Selección de tweets de varios autores

domingo, 13 de enero de 2013

Perspectiva de La joven madre

La joven madre. 1889
Arturo Michelena

     Mi emancipación es un inútil armatoste de crianza, nací en una tierra donde la cotidianidad forja al varón en una inagotable hombría hostil. Aunque yo si conocí a un caballero talentoso de cuna y con aura de humano, ese lúcido hombre me inmortalizó, pero como la mayoría de los que andan en dos patas por este continente, una madrugada abandonó el taller, y ya tengo unos cuantas fechas colgando de estos esperanzadores clavos que aguardan su regreso.
     Sobre el piso lustroso se sienten esas pisadas todo el día de aquí para allá, envueltas en un barullo del murmullo que me dejan agotada al final de la tarde. Por las noches  al cerrar el recinto aprovecho para descansar del eco que produce tanta gente rondándome y, mi niño entre mis brazos a esta hora ya se encuentra menos ansioso. Desde aquí, al frente de mi terraza, tengo el panorama del “Atardecer a orillas del río Manzanares”… hermoso y… en una pincelada, noto al amigo Ferdinand, noctámbulo en aquellos bordes; algo triste, rodeado por esos desnudos negros en un lúgubre ambiente de la miseria de la caridad.
     Hoy muy temprano salió el Sol y como una hembra de estas tierras de providencial belleza, debo verme impecablemente preciosa y lucir esta maternidad lo más armoniosa posible. Noto al público como observa mi íntima desnudez a través del marco y hacen gala de una penetrante o somera mirada dependiendo el caso: “Hombre” o “mujer”.
     Algunos de esos sujetos con sus anteojos puestos en la punta de la nariz, realizan análisis en voz alta con matices novelescos con aires de intelectuales y hasta poéticos…; sobre el color de mi vestido, mi sensual mirada, el rededor de mi bebe en tensa angustia y hasta se atreven en andar mi más profunda psiquis…, no logra escapar a la disertación el perro imaginario que tengo amarrado en la entrada de la puerta de la casa. El pobre canino se tapa con las patas delanteras la vista para no observar esas inquisidoras y aburridas caras, pero en cambio yo, tengo que mirarlos de reojo con mi perspectiva tridimensional. ¡Eso si!, nadie se atreve a tocarme, pues de inmediato es sacado de la sala por un par de uniformados y robustos hombres que me prestan la seguridad durante veinticuatro horas diarias.
     Echo un vistazo entre los alucinantes óleos, y a cada recoveco de las impolutas paredes para tratar de pillar por algún lugar a Arturo… que es culpable de mi prisión pero nada que aparece y siempre un ocioso comentario nombrándolo en pasado como si ya la tierra lo hubiese arponeado con gusanos, ¡pero no lo creo!, pues pasamos incontables amanecidas en conversas mientras mi niño dormía. Dicen que está en París de juerga con Cristóbal; dándose la gran vida de bohemio… mientras yo aquí colgando de estos clavos con su muchacho en una maternidad conflictiva…

Imagen  tomada de la web.

martes, 18 de diciembre de 2012

Dichosas Pascuas

Era la Navidad de los niños que corrían agitados por el cielo, pues el Ángel mayor les otorgó la venia de visitar a sus terrenales padres...

Y al llegar, en mis ojos brillaba el destino del nostálgico recuerdo...

Era una fría Navidad, mi madre llorosa cerró esa puerta. ¡Clac!, y ese sonido cercó para siempre el calvario de mi existencia.

Papá nos reunió a los tres, nos dijo que esa noche nos pintaría la Luna de Navidad y nos abrazó para hacernos sentir la paz de su amor.

En sus ojos baila el miedo, abraza al hijo entre el invierno, ya no ve el faro que conocía y debajo del puente brilla la Navidad del cielo.

La vida fue y vino, de nuevo era Navidad… y solo era un anónimo en el apartamento, con un corazón vacío.

En esa fecha especial fui al parque a visitar aquel columpio, el más preciado regalo que mis padres me daban cada Navidad.

Siempre obvié la Navidad y, hoy que ya no existo, la extraño para compartir con los que más amo.

Llora en Navidad, los visitantes se marchan luego de pasar el día con él, ahora solo, se queda con las rosas que puso su hijo en la lápida.

Será una Navidad sin ti, amigo, donde el recuerdo de las polvorientas muchachadas hará muy triste el año por venir.

Llovía, me sentí culpable, salí a la calle y le llamé, volvimos a casa juntos. Dije Feliz Navidad, dándole su galleta de hueso. 

(Gracias a la Academia de Escritores por seleccionar este último tweet entre los 20 mejores microcuentos de la 1ra Edición del Concurso Internacional de Microcuentos Navideños)

Tweet Cuento: (Historias en 140 caracteres)
Tweets @garlakat 



sábado, 1 de diciembre de 2012

Castillos en el aire

Conversa con el cómplice silencio que sembramos en aquel café de siempre,
que conoce nuestras huellas y ventila nuestro atortolado aliento
donde la nostalgia huele a grano tostado y a pan recién horneado.

¿¡Recuerdas!? Cuando el jolgorio nos invadía y los demás miraban a las cabras
Eran los chistes más tontos de los inocentes enamorados;
el par de sillas y la mesa prometían guardar el eterno secreto de lo ingenuo.

¡Espérame allí!,  donde tu mano era el ardiente horno de mi invierno…
pegadita al vidrio en el que escribías nuestros nombres con un simple hálito,
y sonreías al contemplar a los niños jugando con la blanca y perezosa nieve.

¡Yo llegaré!, no existe ninguna borrasca que detenga mis pasos.
Pide otro café en esa ansiada espera para avivar el corazón del espíritu,
cierra los ojos y bordea esa taza con un juego de nuestros viciosos labios.

¡La paciencia!, sé que no es tu más clara virtud en el convenio del amor…,
pero prueba ese dulce de chocolate que tiene contenida mis miradas por ti
y descubre en ese mágico adentro lo que mi alma deja de decir.

¡Unos minutos nada más!, no tardaré en estar allí junto a ti;
no puedo extraviarme en las montañas pues ese olor me llama:
pan recién horneado, cafecito caliente y el calor de tu abrigo aguardando por mí.

Poemario: "Reciclaje"

viernes, 2 de noviembre de 2012

Amor imposible

Déjame un beso, Eloísa; seré Abelardo, el amante…
Déjame ser tu espada, ese filo que atraviesa la injusticia.
Déjame ser tu siervo pues eres la emperatriz de mi corazón.
Déjame tomar tu inocencia como el hombro se la hurta al águila.
Déjame palpar tus pechos, esa ubre que en la maduración genera la vida.
Déjame correr tras tu aliento, ese vapor que baña en cura mis heridas.
Déjame volar en tus brazos, esos que como remos abarcaron mi dicha.
Déjame renunciar a ti pues el eterno tiempo te reclama en vida.
Déjame gritar tu nombre, que cabalgue mi eco a tu monte.
Déjame que te hable con las palabras que inventé desde que eres hábito.
Déjame ir hasta ti, tal vez así mi existencia tenga sentido.
Déjame que te recuerde, así  el cofre de los afectos no se sienta tan solitario.
Déjame inundar tu vida con la savia que brota de mi desesperada concha.
Déjame amarte con el puro amor que germina de un niño.
Déjame raptarte así la ciega venganza me apoque.
Déjame ser tus lágrimas, esas que descalzas corren por tu suave piel.
Déjame descansar contigo en los jardines del eviterno beso.
Poemario: "Reciclaje"

viernes, 28 de septiembre de 2012

Rasgo final

Tus labios son mis jardines donde podo con besos tus nacientes pétalos.
Eres un amor prohibido y eso le provee demencia a mis infieles pecados.
Fecha a día; lamo tus lágrimas como un perrito fiel que malgastó su hueso.

Estoy pactando con las promesas en la cornisa del deudor.
Voy adueñarme de tu corazón; si él se descuida un poquito nada más,
usaré el camuflaje dependiendo de la sembrada alfombra del trecho.

Prolongaré hacia  adelante como un cangrejo azul colmado de ilusiones.
Emplearé las provistas pinzas como sigilosos remos que bailan esperanzas
y te raptaré montada en un caballito de fuego, custodiada de peces y gaviotas.

Espero que vengas, porque si no desataré mi furia para herir al silencio
y apedrearé el tiempo hasta ultimar su transparente e impenetrable cuerpo
para así condenarme al irreversible huerco del desamor.

Poemario: "Reciclaje"


martes, 31 de julio de 2012

Materia de alquiler

http://resonancias.org/article/read/1138/materia-de-alquiler-por-garla-kat/

   Sus extremidades la acompañan por inercia. En un conflicto humano se arrastran desoladas por el convulsionado boulevard de Sabana Grande. Un tanto desaliñada, y con el largo cabello cundido de salinas lágrimas de ayer, profesa a los cuatro vientos que azufre y fuego la devastan dulcemente por dentro como si viviese los últimos instantes de una ardida Sodoma. En su mediana existencia ha procurado ser fuerte como un alcornoque y está segura de que aguantará el terremoto hasta evidenciar, por sí misma, que cualquier esperanza está aniquilada. Llega al restaurante donde el encuentro la espera; ordena de inmediato un negro café y un insípido vaso de agua.
   Mientras se maquilla para tratar de ocultar un alma casi vencida, su remota naturaleza mental gestiona vueltas y ese andamiaje abstracto es vapuleado como bolos azotados por una pesada esfera de boliche. Sentada, con las piernas cruzadas, suspira, transpira y, de tanto temblar como una poseída, la mesa se estremece con una de sus huesudas rodillas. Se aproxima el camarero y, con curiosidad, le pregunta: "Señora, ¿se encuentra usted bien?". Ella asienta con la cabeza y pasa su lápiz labial como un rojo asfalto por sus cuarteados labios, mientras el mesero coloca lo ordenado y se retira sin más.
   Ya presentada como una reina, emprende a beber el ya frío café que, adormece más el huérfano palacete de su atribulado adentro. Más calmada, presta suma atención, que la concurrencia a su rededor no le parezca tan fachosa y de malos propósitos. Entonces, en lo oculto del bolso ojea los malévolos verdes y con dedos ágiles efectúa el recuento en su interior para confirmar que la cifra es la mitad de lo correcto. Saca un cigarrillo y lo enciende; arremolina el humo en su entorno y se acerca el mesero para anunciarle que en ese sitio está prohibido fumar.    
   Apenas arribó ayer en la mañana al Aeropuerto Internacional de Maiquetía… y el cerrado cielo ya le pronosticaba uno de los más infames días de su vida. ¡Al fin!, horas después de haber pisado tierras venezolanas, conoció a la lozana Rebeca y no en las mejores circunstancias que hubiese soñado, ya que su prima mayor, Regina, relegando lo humano, fue tajante y de dura convicción ¡…! En la corta espera ha invitado a tres cafés para que consuman el tiempo por ella. A la distancia nota que se avecina una pareja sexagenaria; se levanta para recibirlos con una nerviosa sonrisa que, suspiraría por estar ausente:
— ¡Buenos días, primos!
   Les va a estampar un beso y la emperifollada Regina, de inmediato, la esquiva para reiterar:
— Ten claro algo Romina, ¡que no vinimos hasta aquí!, para recordar viejos tiempos. ¿Sabes muy bien a que…?
—  Los entiendo, ¡¿pero quién me comprende a mí?! Me hubiese complacido que estuviese Rebeca…
   Acorde con su elegante traje, Félix la corta de manera amable:
— Entendemos que fue un extenuado viaje, ¡que vienes de muy lejos!, pero desde el principio tú aceptaste las condiciones del negocio, y con respecto a…
Interrumpe Regina anunciándole con brío:
— ¡Te puedo jurar que no la verás más!; resuelve con nosotros este desagradable asunto, ¡y punto!
   La prima menor introduce la mano en el bolso y masculla cautivando la oscilación:
— ¡Aquí tengo el dinero!, bueno…, la mitad..., ¡pero luego… les pagaré completo!
   El refinado hombre desea entrar en los cauces de la claridad:
— Ya la situación no trata de algo económico. Es que desde hace unas horas acabas de perturbar nuestras vidas, la de todos…
— ¡Hablemos claro, prima!
— ¡Es así!, —asegura con énfasis Romina—, ¡somos la misma sangre…!
— ¡Lo somos!, —subraya Regina—, ¡pero hasta ahí!, ese es el límite…
   Romina principia a sudar frío como si el alma se le escapara de un revoltoso cajón del cuerpo; saborea el poquito de agua que resta en el vaso y sonríe con los bordes temblorosos que han manchado de púrpura el cilíndrico vidrio y, en lo sumiso, emite:
— Yo únicamente deseo estar cerca, ¡no les molestaré…!
— Y nosotros solo queremos que te vuelvas a la Argentina y nos olvides; ¡eres joven aún!, puedes casarte, tener tus hijos, tu casa y establecer un hogar de nuevo…
   Con los humores retenidos, la prima, un tanto alterada, saca el dinero y lo coloca en la mesa para comenzar a contarlo…, cuenta, cuenta y cuenta en voz alta sin parar. En ese minuto, Félix la ase delicadamente por las manos, coge el papel moneda, se lo mete de nuevo en la cartera y le expresa:
— ¡Entiéndelo, prima!, esto no se trata de una compensación económica…
— ¡Y, de paso! —En la evocación apunta Regina—, eso no fue lo que pagamos en aquel tiempo…
— ¡Sí, sí, lo sé! Estoy consciente de eso, pero son diez mil dólares… ¡La otra mitad la conseguiré y prometo dárselas!
   Regina, ya con la piel roja de carne hirviendo, absorbe aire, y le advierte como si la vida fuese objeto de una cláusula: 
— Te denunciaremos a la policía si te acercas a nosotros o a nuestra casa. Hicimos un pacto de nunca más hablar de aquello, ni mencionarlo siquiera, ¡y lo cumpliremos!…, cueste lo que cueste.
— Deseo estar muerta antes de volverme sola al sur; no pueden someterme a esto, yo cometí un error y lo he pagado todos estos años en el callado exilio de la Patagonia
   Regina se pone de pie y en un gesto le solicita a Félix que haga lo mismo; él se topa con sentimientos encontrados, pero con arresto se levanta. Y la prima, de súbito, les cuenta lo que sabe:
— Rebeca me informó ayer que piensan irse definitivamente a Canadá…
   Con un pequeño golpe sobre la mesa, Regina, enfurecida, retorna a su silla y le da un ultimátum:
— ¡Lo sabes todo! Pues sí, nos largamos de Caracas… Y si continúas acosándonos, ¡soy capaz hasta de matarte!…
   Félix toma asiento y, en la sensatez, le ruega a las dos que se calmen. Regina lo mira expulsando coraje y le señala:
— ¡Ahora!, ¿de qué bando eres?... ¡¿Avísame si no fue solo semen lo que le entregaste?! 
— ¡Por favor, Regina!..., ¡no se trata de un trofeo!, no se trata de qué lado sé esté. —Sutilmente la coge de la mano—. Hablamos de una vida humana que ni siquiera está presente ¡y, de paso!, envuelve con una sábana las nuestras…
— ¡También es la mía…!
— ¡¿Ahora?! ¿Por qué?, cuando en ese tiempo te pusimos en la palma de la mano los veinte mil dólares estabas muy sonriente…
— Vendí mi cuerpo, lo sé…, era una codiciosa mezclando la inmadurez. Tú sabes que solo tenía veinte años… y ustedes, en la razón, se aprovecharon de eso…
— ¡Por favor, prima!, ahora eres inocente del pecado…
   Guardan silencio por unos minutos y Regina intenta manejar la situación:
— Vamos a hacer un trato, ¡llévate los diez mil dólares!, para que sigas tu vida y hablamos en un futuro de esto, ¿te parece…?
— ¡Pues no!, anhelo estar a su lado. Todos estos años han sido un suplicio para mí, he vivido coleccionando lamentos…
— ¡No nos pongamos viscerales!, porque los hechos hablan por sí solos… No le has suministrado nada en todos estos años…
— ¡¿Eso… crees?!, pues le proveí lo más importante: ¡la vida!…
— ¡Qué ligereza! ¡¿Llamas vida a la transacción que costó veinte mil dólares!?
— Pues ese óvulo era parte de mí y abrigo la necesidad de estar cerca, y ¡ustedes no me lo pueden negar…! —Apela a la sensibilidad del caballero presente—. Tú eres diferente, Félix, eres su verdadero padre, ¡y yo su legítima madre…!
   Félix recurre al bloqueo mental para no ser atacado por la angustia que se debate entre el raciocinio y el egoísmo.
— Tienes razón; yo no soy la madre biológica de Rebeca, pero soy la que tomó en alquiler tu vientre… Ayer nos estropeaste parte de la felicidad que tuvimos durante quince años, pero con tu confesión a Rebeca…, nos libraste de ese compromiso. ¡Eso se le pasará!, pues nosotros somos sus verdaderos padres y eso es lo que cuenta…
   La irritada Regina se pone de pie y Félix hace lo propio detrás de ella; la prima menor revienta en llanto en un estrés de secuelas emocionales y rodea con los brazos a su consanguínea, pero ésta, convertida en un glacial, no le corresponde al apretón:
— ¡Por favor!, déjenme estar cerca de ella, ¡solo eso!… Les doy mi palabra de no quitárselas…
— Seguramente es tu misma palabra de hace quince años. —En lo mordaz acentúa Regina—, es muy tarde para reflexiones, ¡vamos Félix…!
   Romina, descorazonada y sin arreglo previo, extravía la noción del tiempo y el espacio, se le estruja como una sanguijuela a Regina y, con la ayuda de Félix, ésta se la quita de encima. La prima menor toma su bolso y como una desquiciada le empieza a contar el dinero mientras los persigue. Félix, presuroso, detiene un taxi y se suben en él como pueden, y se alejan de la zona. En tanto, la que se queda, entre alaridos de desespero, cae al suelo y contempla cómo se desvanece el vehículo que transporta para siempre, su arrendada alma de madre…

martes, 5 de junio de 2012

Tripulantes del barco azul

En la parte más desconocida del infinito océano
las fuertes corrientes nos arrastran
cual inmensos ríos submarinos,
parecemos una ola abrazando el mar.
Embalados en neopreno y mágicas caretas de mariposas
inventamos nuestro reino debajo de aguas añiles y saladas,
te abrazo para mostrarte el bosque de mi alma
y nos besamos en lo eterno respirando adentro.
Explorando un oasis subacuático y sereno
la fotografía digital envidia nuestras pupilas,
al avanzar aleteando entre refulgentes escamas
y llegamos a regiones profundas y pintorescas.
Acaricio tu cabello de una medusa sin veneno,
buceamos ávidos buscando desafiantes,
los naufragios de los corazones errantes
en un universo totalmente nuevo.
El agua nos revela secretos mientras exploramos sitios
del pasado y presente,
y entre canteras y arrecifes, veo criaturas sorprendentes
en esta geometría tridimensional.                            
Los misterios y la belleza del mundo acuático
son una eyaculación de mi viva imaginación
escrita en un poema de aguas abiertas
donde deseo habitar dentro de ellas…,
¡para contemplar el mar!…
besando el sol con sabor a durazno
y alzar un refugio en el celeste,
de cálidos paisajes coralígenos.

Poemario: "Como un amartelado adéfago"

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